ESPACIO PROFUNDO DIGITAL 125
Apenas algunos minutos pasaron y de- cidimos sin esperar más tiempo, cancelar la inmersión. Durante la subida a la deriva vigilo a mi compañeramuy dolorida y empiezo a pensar en un artículo que leí hace algunos años de algunos investigadores de la Universidad de California, sobre nuestro verdugo de hoy. El cual develaba que las morenas dispo- nían de una mandíbula doble, una interna y una externa(llamada“faríngenas”) comoel “Alien”de la película de Ridley Scott. De acuerdo con este artículo algunos amigos buzos opinaban que en caso de mordisco, el buzo tenía que guardar la calma y esperar que el pez anguiliforme abriera la boca para que uno saque tranquilamente sus dedos o mano atrapados en las mandíbulas. En caso contrario, las lesiones iban tardar más tiempo para cicatrizar. ¿Sacar tranquilamente sus dedos? ¿Cómo? ¡Me gustaría verles! Este recuerdo me saca una tímida sonrisa, pero sigo bastante preocupado por mi compañera, respiro hondo y controlo mi ascensión… Existen muchas leyendas populares alrededor de estos“Alienes”, murénidos - Muraenidae - tradicionalmente llamadas “morenas” que han creado una percepción negativa con pocos fundamentos científicos sobre estos animales. Según, el filósofo y naturalista Gayo Plinio Se- gundo (77 a. JC.) en su enciclopedia Naturalis Historia, los romanosmás ricosypoderosos lascriabanenviveros, las adornaban con joyas y encerraban en estanques - Piscinae - para divertir a los aristócratas viendo como los esclavos eran mordidos. A la luz de los escritos del erudito romano, hubo un cónsul, Lucius Licinius (151 a. JC.) que adoptó el apodo de “Murena” (Morena) por su afición a estos animales. Nos cuesta discernir la veracidad histórica de estas leyendas, aunque lo que si parececomprobado, esque los romanos apreciabanmuchosucarneapesar deque algunasespeciespuedenser ciguatóxicas. ( Fuente:AMuraenahelena,EnciclopediaRomana) Lasbranquiasdeestospecesconas- pecto de serpiente y con doblemandíbula, se reducenados orificios circulares, loque unido a las largas horas de inactividad en sus refugios, les obliga a bombear agua constantemente a través de ellas. De ahí, con sus ojillos fijos, respiren abriendo y cerrando su hocico dejando ver sus dientes puntiagudos, por lo que nos da la impresión de ser animales muy agresivos y amenazadores. Una mordedura de morena no es nada agradable, por más pequeña que sea, lo confirmo. La descomposi- ción de materia orgánica en su boca puede transmitirnos toxinas y su saliva puede provocar infecciones, ya que su mucosa bucal segrega una sustancia con actividad hemolítica. Sin embargo, no poseen ninguna glándula venenosa contrariamente a las ideologías populares. Fuente: National Science Foundation (NSF), EEUU. Morena gigante ...51
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