ESPACIO PROFUNDO DIGITAL 128
EstimamosqueelHoyoNegrotieneunaforma de campana, con cerca de 30 mts. de diametro a 12 mts. de profundidad, que se abre a un diametro de 60 mts. a los 60 mts. de profundidad; lo nom- bramos así ya que nos recuerda al fenómeno en el espacio exterior que absorbe toda la luz visible. Semanas después regresamos ya con el equipo adecuado y con los gases propios (Trimix) quenospermitiríasumergirnosmásprofundamente en el hoyo. Ya en la profundidad nos impactó el hecho de que empezamos a observar diversos grupos y tipos de huesos grandes. ¡Me di cuenta de que habíamos descubierto algo grande! A medida que continuamos mirando a su alrededor, vi un cráneo humano al revés que des- cansaba sobre un hueso de húmero. Hice una señal a mis amigos Beto y Franco paramostrarles loquehabíaencontrado. Las luces de los tres se dirigían sobre el cráneo, sin poder creer lo que estábamos observando. ¿Qué paso después de realizar este importante hallazgo? A partir de este descubrimiento nuestro proyecto pasó de ser puramente de exploración a un proyecto científico y multidisciplinario. Los dos primeros años después del descubri- miento, no sabíamos qué hacer o cómomanejar la información, así que lo cuidábamos en secreto. En esa época, los buceadores que descubrían algo de interés eran reacios a reportar el hallazgo a las autoridades. Decidimos visitar a un amigo Guillermo de Anda, arqueólogo que trabajaba en la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY). Pensamos que podría dar algunos con- sejos y más conocimiento sobre el tema y los protocolos legales. Guillermo creó una serie de reuniones y talleres con diferentes paleontólogos, geólogos, arqueólogo y otros para ayudarnos a aumentar nuestra base de conocimientos sobre el tema y entender qué hacer con él. Sin embargo, al final, el consejo de todos era el de informar dicho hallazgo a las autoridades federales, a saber, la dirección del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), organismo que maneja este tipo de descubrimiento. El cráneo descansaba en su húmero, el torso se encontraba hacia la izquierda y el resto se propagaba en la parte superior y hacia abajo en la cornisa. A estos restos del esqueleto lo llamamos Naia, en referencia a una ninfa de agua griega. En noviembre del 2009 me entreviste con Pilar Luna, Subdirectora de Arqueología Suba- cuática del INAH en la Cd. de México en donde le enseñé mapas, fotografías y videos tanto del Hoyo Negro como del hallazgo; en esa ocasión también tuvimos una larga conversación sobre temas relacionados; entre estos tocamos tanto el tema de los exploradores de cuevas y su relación con el INAH como una autoridad, como temas relacionados con el crecimiento de la industria del buceo en la zona y el peligro de que los buceadores no preparadas encontraran lugares de interés arqueológico y turístico sumamente frágiles y sin el debido control. Foto: Daniel Riordan Araujo 13
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