ESPACIO PROFUNDO DIGITAL 128
Nuestros oídos van equilibrando y es lo que nos indica que bajamos metro a metro hasta que llegamos a la profundidad fijada. Están en juego todos nuestros sentidos, que además se alertan por las descargas de adrenalina.Hemossaboreadoen labocaunpocodelmar salado, nuestros ojos se llenan de tanto azul, sentimos la profundidad en todo nuestro cuerpo, se escucha el ramoneo de los peces sobre las estructuras calcáreas del arrecife, roen el coral arrancando pequeñas algas o pólipos y el sonido se magnifica; además el inhalar y exhalar de nuestra respiración nos acompaña todo el tiempo, ¡ah! y si te fijas bien, podemos escuchar los latidos de nuestro corazón. No hay duda, los sentidos se han intensificado. Estas sensaciones no siempre son tan claras, aquí en Cozumel son tan intensas que nos llenan de una emoción sin paralelo. Ya hemos llegado al arrecife, estamos aprox a 20 mts. de la superficie. La comunidad de cientos de miles de organismos es fantástica. Abundan las esponjas y los corales. Hay una cantidad infinita de especies con- viviendo todas juntas. Se agrupan o se enciman unas en otras, todas ayudándose mutuamente a vivir, pues aquí la vida en simbiosis es más fácil. Foto: Romina Viscarret Paso del Cedral, Cozumel El azul de la Pared de Santa Rosa, te hace sentir que estas flotando en el espacio sideral. Foto: Pepe Suárez 47
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