ESPACIO PROFUNDO 142

Foto: Ricardo Aguilar Durán Archivo Acuario de Veracruz finales del sigloXIX, 1885 aprox. el General Porfiriano Melitón Hurtado de Mendoza, realizaba una travesía en barco por las inmediaciones de la costa deNayarit, cuan- do se escuchó el grito “hombre al agua”; A Consideraron honroso y justo entregar la evidencia al testigo de lo sucedido, tripulante de alcurnia el General, miembro del Tribunal de Justicia Militar: ¡Mi Abuelo! Este es el relato que recuerdo de lo que nos refirieron nuestros padres en la infancia y del porqué teníamos en la casa 2 tesoros celosamente guardados. Ambos armas, uno, el "Sable deMando" del abuelo con empuñadura de cabeza de águila y la otra, el imponente espadarte del pez sierra. Tengo que confesar que con mi hermano menor Marco Octavio cometíamos la inocente tropelía de zafar los dientes que estaban flojos con los cuales librábamos a escondidas fieros encuentros, usán- dolas como dagas, y después cautelosamente las devolvíamos a su sitio. inmediatamente cundió la zozobra, pues los marineros conocían los riesgos de esas aguas. Algunos de ellos se lanzaron en pequeñas lan- chas a la búsqueda del desaparecido. Horas después lo localizaron muerto y mutilado. Los marineros em- prendieron la búsqueda del responsable. Encontraron cerca de la costa, entre los manglares, a un colosal pez sierra. Por su aspecto impresionante, con furia lo atraparon para a continuación sacrificarlo y cortarle la tremenda sierra, misma que llevaron al navío en señal de reivindicación. 19

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