ESPACIO PROFUNDO 143
Seguido reflexiono sobre la fortuna de vivir en La Paz y que a sólo 90 min. en lancha tengamos la posibilidad de nadar entre lobosmarinos en su hábitat natural. De mis visitas a La Lobera me quedo con dos cosas especiales: El beso en labocaque ledioun lobo marino a mi hija Nadya y otraocasióncuandoun lobo marino me abrazó y no me dejaba subir a la lancha. Nuestro regreso a LaPaz siempre lohacemos por su costa occidental o la de adentro que tiene un muestrario de espectacu- lares playas. Las trans- parentes y quietas aguas, tiene colores en una gama de azules y verdes que contrastan con los colores ocres, amarillos y rojos de sus montañas. El recuerdo de la interacción con los lobos marinos es imborrable, sin importar si ésta se da en superficie, nadando o buceando. Nadar, snorquelear o bucear entre los lobos marinos de la lobera, también conocida como Los Islotes es una auten- tica aventura al natural. Verlos juguetear y danzar frente a ti, que se acerquen y te toquen, te abracen y se dejen acariciar es un regalo de la naturaleza que parece increíbleque lo tengamos tan a la mano. Foto: Alejandro Vázquez S. Foto: Alejandro Vázquez S. 36
RkJQdWJsaXNoZXIy OTE4NTg1