Edición 163

Para determinar su longevidad, el trabajo, que se llevó a cabo en aguas del atolón Ari del sur en la República de Maldivas, en el océano Índico, se basó en los análisis de la dinámica de cre- cimiento y envejecimiento de estos peces. “Se trata de un enfoque novedoso porque tomamos de forma repetida medidas subacuáticas no invasivas de tiburones vivos en el transcurso de una década”, señala Cameron Perry, primer autor del artículo e investigador en el NSH. Hasta ahora, este tipo de investigaciones se habían realizado sobre vértebras de animales muertos para determinar la edad. “Nuestro trabajo muestra que podemos obtener información de edad y crecimiento sin de- pender de tiburones muertos capturados en las pesquerías. Y esto es importante”, insiste Perry. Los investigadores pudieron monitorizar a unos 44 tiburones porque la mayoría regresaba al mismo lugar cada uno o dos años, y cada uno de ellos fue reconocido por sus patrones únicos de manchas. Foto: Luis Martínez Foto: David Serradell 19

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