Edición 168

S Dentro de las diversas comunidades que conforman los arrecifes, los peces se consideran como el grupo de organismos más notable y por lo mismo, son incorporados con frecuencia en programas de monitoreo y manejo, para evaluar el estado que guardan los arrecifes. in embargo, existe un grupo abundante de pequeños peces que habitan en el fondo; los cuales desarrollan en el arrecife, su ciclo de vida tanto juvenil como adulta vinculados estrechamente a los corales y otros elementos del componente bentónico sésil, Foto: Ivan Salazar G. Mare Nostrum Expediciones Un nuevo estudio refleja que la supervivencia de los arrecifes coralinos depende de la vida de los peces más pequeños del mar. ya que éstos les proveen de alimento, refugio y áreas de reproducción. Al pasar desapercibidos en parte por su reducido tamaño y capacidad de esconderse se les conoce como criptobentónicos. Los científicos han intentado durante mu- cho tiempo entender cómo es posible que en los arrecifes de coral vivan abundantes especies de peces a pesar de encontrarse en aguas pobres en nutrientes. La clave de la supervivencia en este "desierto marino", es que en realidad es un ecosistema muy productivo y diverso, debido a estos pe- queños peces. Los peces criptobentónicos se caracterizan por la gran habilidad de adaptación para poder pasar inadvertidos para los sentidos de otros animales; a esta gran destreza de camuflaje se le denomina cripsis; esta capacidad está determinada por el tama- ño, color, aspecto, olor o confundirse con su entorno y con el objetivo de evitar ser atrapado por sus predadores o convertirse en un excelente cazador o; cumpliendo con una de las leyes básicas del mundo natural “Comer o ser comido”. “Nuestras observaciones sobre las larvas de estos peces provienen de cinco décadas de datos que se han recopilado en los arreci- fes de coral de Belice, Polinesia Francesa y Australia, por un grupo de científicos compuestopor investigadores deAustralia, Canadá, Francia y EE UU. La técnica estándar consiste en remolcar una red de malla fina detrás de un bote a unos cientos de metros del arrecife y luego contar las larvas en el laboratorio”, explica a Sinc Simon Brandl, investigador de la Uni- versidad Simon Fraser (Canadá) y coautor del estudio. 15

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