Edición 170
Desgraciadamente, el paraíso verde y azul de Palau se ha manchado de rojo, ya que ha sufrido las heridas de las dos grandes guerras mundiales. En 1914, justo al co- mienzo de la Primera Guerra Mundial, según estipulaba la Alianza Anglo-Japo- nesa el Imperio Nipón ocupó las islas como movimiento militar en apoyo a sus aliados británicos. Con la gran presencia japonesa hubo un desarrollo económico, los nativos en 1940 eran 7.000 personas y japoneses 23.000. Con motivo de la Segunda Guerra Mun- dial en 1944 es invadida por los norte- americanos y convirtiendo a la isla de Peleliu, por ser una isla estratégica, en el escenario de una de las batallas más cruentas de la historia; Peleliu tuvo la mayor tasa de bajas de cualquier batalla en la Guerra del Pacífico que dejó cerca de 11,000 japoneses y menos de 2000 es- tadounidenses muertos en los dos largos meses que duro esta batalla. Posteriormente muchos fallecieron de desnutrición, o bien por enfermedades resultantes de los enfrentamientos béli- cos. En 1947 Palu y las Carolinas fueron puestas bajo la tutela de la ONU, y que- daron en protección a EEUU. En 1994 consigue su independencia y pasa a ser una nueva nación perteneciente a los Estados Federados de Micronesia. Usando el terreno en su beneficio, los japoneses construyeron una serie de fortificados túneles y cuevas, conectadas entre ellas. Se observa cantidad de equipo bélico que recuerda una de las batallas más cruentas del Pacífico. Entre el paisaje de la densa vegetación como en el mundo subacuático, están reflejados los conflictos bélicos. Foto: Ivan Salazar G. Foto: Ivan Salazar G. 33
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