Edición 170

Conel pasodel tiempo, amedidaqueClaudia, Esmeralda y Lizbeth se han ido involucran- do, el buceo ha traído a sus vidas diversas experiencias: les ha abierto las puertas a la ciencia, hacontribuidoa suempoderamiento personal yprofesional; el buceo las ha llevado a conocer otras ciudades, otros países, y so- bre todo, el buceo ha permitido quemujeres como ellas, con las mismas preocupaciones y los mismos intereses, converjan en un solo colectivo. Lo que inició como el reto de una mujer por conocer el mundo marino, se ha convertido enuna reddeguardianasdelmar, cuyo legado para las nuevas generaciones será continuar con la protección y cuidado de los océanos. Esta iniciativa que comenzó en el Golfo de California, en el año 2007, hoy en día alberga a mujeres de nueve comunidades costeras de México: Isla Guadalupe, El Rosario, Isla Natividad, Loreto, LaPaz, CaboPulmo, Punta Herrero, Cozumel y Punta Allen. Los esfuerzos deClaudia, Esmeralda y Lizbeth han dado frutos, ya que, como parte de los incentivos por su compromiso con sus loca- lidades y con el mar, en el año 2018 y 2019, tuvieron la oportunidad de participar en un viaje de buceo recreativo a bordo del livea- board Rocío del Mar. Esta experiencia las ha llenado de muy buenos momentos y apren- dizajes, ya que han tenido la oportunidad de bucear en ecosistemas muy diferentes a los que están acostumbradas a ver, además de convivir conbuzas deotras partes delmundo y dar a conocer los esfuerzos, retos y opor- tunidades que tienen en sus comunidades. En la actualidad las buzas de la península de Baja California y Quintana Roo participan activamente en la recolecta sistemática de datos biológicos y oceanográficos, generando información de alta calidad, que ayuda a cientí- ficos que estudian la región, a comprender el estado actual de los recursos. Logrando no sólo romper los moldes, sino también saber cómo trabajar de forma colaborativa, generando ciencia ciudadana. El amor, pasión y respeto por la vida submarina ha nacido y se ha nutrido desde sus hogares, pues han crecido con el apoyo de sus familias y personas cercanas a ellas, así mismo este amor y respeto por la vida marina se ha fortalecidoconel apoyodeotras personas como integrantes de instituciones de gobierno, turistas, actores de las sociedad civil e investigadores que las incentivan y motivan a adentrarse a este tipo de experiencias. Su admiración y respeto por la vida submarina las ha llevado más allá de practicar buceo recreativo; ahora, en cada inmersión que realizan refuer- zan su amor y compromiso con el mar, descubriendo lo que ellas mismas nombran como el "patio de su casa". Buza de Kino el Guardián saludando a lobo marino. Foto: Arturo Hernández / COBI Lizbeth Tamayo y Claudia Talamantes durante su experiencia en el liveaboard Kino El Guardián. Foto: Arturo Hernández COBI Esmeralda Albañez regresado de bucear, la acompaña su esposo Sergio. Capitán de embarcación. Foto: Sulema Garcia 45

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