Edición 170

E s la hora convenida, el tiempo y condiciones son pa- recidas a otros momentos de encuentro, por lo que en esta parte de Jardines de la Reina que se encuentra resguardada entre los cayos y manglares, decidimos acercarnos en nuestra pequeña embarcación, para después detenernos en el sitio que previamente se ha establecido para alcanzar el objetivo deseado. Es el momento de la marea alta, el espejo del agua se ve in- terrumpido por un pequeño oleaje provocado por la ligera brisa marina, y tal es la tranquilidad, que nuestro rostro con ligera deformación se alcanza a reflejar en el agua y los rayos del sol penetran iluminando el fondo. Sigilosamente y con precaución se nos acercó, el rey de los manglares. El manglar es base de sustento de mucha fauna, como un gran amortiguador de los procesos erosivos que se presentan en la línea de costa. Después de esperar un rato en total tranquilidad, obser- vamos a cierta distancia como de forma muy discreta se rom- pe dicha calma. Con atención observamos como sobresalen de forma casi imperceptibles un par de protuberancias, que sin alteración aparente, son las únicas que rompen el espe- jo del agua y que muy pocos perciben y se dan cuenta de su presencia. Foto: Alejandro Salazar G. Foto: Iván Salazar G. 5

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