Edición 171

El microplancton, al que también se le llama plancton de red, está compuesto por organismos de entre 0.05 y 1 mm, y suele ser una mezcla de fitoplancton y zooplancton. El valor más bajo de su tamaño se fijó con el criterio de la apertura más pequeña de una red muy fina. El nanoplancton es capaz de atravesar cualquier red, por fina que sea y su máximo tamaño es de 0.05 mm. Suele estar formado por organismos del fitoplancton. Además, existen dos tipos de plancton más pequeños, el bacte- rioplancton y el virioplancton, compuestos, respectivamente de bacterias y virus, que flotan en el océano a la deriva. El krill La composición del plancton es diversa en cada punto del océano, dado que varía en función de la época del año, de la distancia a la costa, de las corrientes, de la hora del día y de la temperatura del agua. A veces, en determinados lugares se con- centra una gran cantidad de zooplancton, en lo que se conoce coloquialmente como krill. Esta comunidad tiene envergadura suficiente para permitir la alimentación de animales enormes como las ballenas o el tiburón ballena. En realidad el krill propiamente dicho es un grupo de de- terminados crustáceos (los eufasiáceos), que se encuentra en todos los océanos del mundo y no comprende todo el zooplancton. Se le considera una parte importante en la cadena trófica, pues se alimenta de fitoplancton y por su tamaño es el alimento de especies mucho más grandes. Es llamativo el krill antártico (Euphasia superba), que constituye una enorme proporción de la biomasa del planeta. Anatomía del krill Esquema: Uwe Kiis Mareas verdes y rojas Es cierto que es necesario tener una buena población de plancton para asegurar el sus- tento de los ecosistemas marinos, pero cuando las concentraciones de plancton aumentan súbitamente el ecosistema tiene un problema. En ocasiones, cuando proliferan mucho las algas verdes del microplancton, se pueden producir mareas verdes o blooms de algas. Esto ocurre cuando en el agua del mar hay demasiados nutrientes, debido a vertidos de nitratos procedentes de la actividad humana, especialmente la agricultura. En este caso se produce lo que se denomina eutrofización, el crecimiento desmesurado de algas. Los mares cerrados son propicios para que se den fenómenos de eutrofización. En las imágenes de satélite se aprecia este fenómeno. Fuente: i-ambiente.es Fuente: Vistaalmar.es Las ballenas jorobadas o yubartas se alimentan en el Ártico de enormes cantidades de krill, como preparativo para su migracón a mares tropicales. Foto: Thierry Juillet Lannoy 7

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