Edición 174

Existe un cabo que une el centro de la red con la muñeca del lanzador. El éxito del sistema dependede lahabilidadde éste, ydequehaya suficientes peces en el lugar del lanzamiento. Es un sistema tradicional y de bajo impacto, que permite pequeñas capturas. En esta zona lagunar hay poca profundidad, y los pescadores se colocan alineados preparan- do sus redes. El agua es muy turbia, y no es fácil saber si los peces están o no. Pero esto no es inconveniente: los delfines (llamados “botos” en portugués), se acercan y literal- mente “empujan” a los peces hacia la hilera de pescadores. Al amanecer, unavezcolocados lospescadores en línea, esperan juntos hasta que aparecen los delfines. Uno de ellos se sumerge y se aleja, hace círculos rápidos y se dirige hacia los pescadores, haciéndoles una señal. Ésta consiste en sacar la cabeza, el lomo y la aleta dorsal, mientras se arquea rápidamente. En ese momento ya se sabe que los pe- ces se han congregado y están delante de los pescadores. Ya pueden lanzar las redes y capturar los peces. Las arrastran hacia la orilla y otra línea de pescadores se coloca en posición, tirando sus redes cuando otro delfín les avisa. Esta colaboración se lleva realizando desde mediados del siglo XIX, y han participado al menos tres generaciones, tanto de humanos como de delfines. Se pescan mújoles o lisas ( Mugil cepha- lus ), llamadas localmente “tainhas”. Las mayores capturas seproducenentreabril y junio, que es la época de migración de esta especie. Esta forma colaborativa de pescar, junto a los delfines, mejora mu- cho la eficiencia del sistema, dado que capturanmás peces y demayor tamaño. Se estima que unas 100 familias locales viven de este sistema de pesca. Fuente: Diario Catarinense En el rio Tubarao cerca de la ciudad de Laguna, existe una alianza entre delfines y pescadores. Foto: Julio César Vicente Foto: Julio César Vicente Foto: Julio César Vicente 14

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