Edición 175
La gran diferencia con el resto de los cefalópodos es que tienen más ten- táculos, llegando algunas especies a tener alrededor de 90, y no tienen ventosas. Tampoco tienen cerebros complejos como los de los pulpos, sepias y calamares, lo cual podía ser síntoma de falta de inteligencia, pero sin embargo estudios recientes han demostrado que tienen cierta capacidad de aprender al disponer de una memoria ciertamente desa- rrollada al nivel del resto de cefalópodos. Son muy longevos, llegando a vivir hasta 20 años, lo cual es muy poco frecuente en los cefalópodos. Hay cinco especies y miden entre 16 y 26 cm. Utilizan su concha dividida en cámaras para la flotación, aunque tienen un sifón por el cual también realizan propulsión a chorro. No tienen tinta, aunque sus antepasados sí la tuvieron. Parece que su pérdida es debida a que son animales pelági- cos que viven en grandes profundidades, donde no hay luz. Tienen la rara habilidad de, siendo animales de profundidad, no sufrir cuando son ascendidos artificialmente cuando se pescan, y consiguen seguir vivos, al contrario que otros peces o crustáceos. Se desconoce cómo resuelven su gran tolerancia a las variaciones grandes de presión. Hay una pequeña industria de buceo con nautilos en Asia, donde los capturan en profundidad con trampas y los sueltan en la superficie para nadar con ellos y poder fotografiarlos. La geometría de la concha del nautilo ha sido estudiada por los matemá- ticos dado que responde a la espiral logarítmica o áurea y se han realiza- do diversas disquisiciones matemáticas sobre ella. Los argonautas Los argonautas son animales muy difíciles de ver en inmersión por lo raros que son. Tienen vida pelágica y viven en el azul. Se les llama también “nautilos de papel”, por la similitud de la concha de las hembras a la del nautilo. Tan extraños son que presentan un “dimorfismo sexual” de los más acentuados del mundo ani- mal: y esto significa que la hembra y el macho son muy diferentes entre sí. Las hembras miden aprox.unos 10 cm y tienen una concha que puede medir hasta 30 cm, mientras que los machos no suelen superar los 2 cm y no tienen concha. Radiografía de la concha ta nto de un nautilo (izq.) como de un argonauta (der.), que pr esentan similitudes, por la presencia de cámaras de aire que les permiten controlar su flotabilidad. No fueron descubiertos hasta el siglo XIX y parece ser que nunca han sido observados vivos en la naturale- za. Las hembras viven más tiempo y se encargan de la puesta de los huevos, que realizan dentro de la con- cha. Ésta no es un verdadero caparazón porque sólo está destinada a contener los huevos y no a albergar al animal, salvo que a causa de un peligro deba meterse dentro. Su nombre viene de Argos, en griego nombre de la nave de Jasón y nauta, marinero, en recuerdo de los héroes que na- vegaron por el Mediterráneo en busca del vellocino de oro, comandados por Jasón. Los machos, tan diminutos en comparación con la hembra tienen una vida muy corta, que utilizan para aparearse. 28
RkJQdWJsaXNoZXIy OTE4NTg1