Edición 176

Hace algunos años, investigadores en otras par- tes del mundo descubrieron que los peces reali- zan sonidos durante su cortejo y apareamiento. Estos son realizados con sus opérculos los cua- les son los huesos que protegen a las branquias o con el movimiento rápido de un músculo que repercute rítmicamente sobre la vejiga natato- ria. Sin embargo, se ha observado que no todos los peces emiten los mismos sonidos, ya que son distintos para cada especie. Gracias a la tecnología y a las nuevas técnicas de monitoreo, se han grabado estos sonidos en el fondo del mar. Para poder lograr esto, se colocan en el sitio de agregación micrófonos acuáticos llamados “hidrófonos”, que captan y registran los sonidos que emiten los peces. Se almacenan como audio en tarjetas de me- moria dentro del hidrófono y posteriormente se procesan y analizan en la computadora con ayuda de programas especiales. A partir de estos audios, se puede conocer qué especies llegaron al sitio de agregación, en qué momento llegaron y hasta cuántos peces aproximadamente se agregaron. Año con año, buzos de la comunidad de Punta Allen realizan monitoreo submarino y oceano- gráfico de sus Zonas de Refugio Pesquero. Des- de hace tres años realizan monitoreo acústico con hidrófonos. En total se han grabado 98 horas de audio, iden- tificando cuatro especies de meros ( Epinephelus striatus, E. guttatus, E. itajara, Mycteroperca bo- naci, M. venenosa, M. tigris ). Mediante los hidrófonos y con casi 100 horas de grabación se han identificado cuatro especies de meros que se agregan para su reproducción. Foto: Arturo Hernández V. 38

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