Edición 184
Dentro de esta búsqueda encontramos lugares y escuelas (agencias) que ofre- cían los cursos; buscamos escuelas o lugares donde certificarnos y lamenta- blemente en Mazatlán no encontramos una opción que nos convenciera del todo; investigando más a fondo, vimos que uno de los lugares con mejor visi- bilidad (que nos quedaba relativamente cerca) era Baja California Sur. La verdad, desde antes ya habíamos vis- to muchos videos, reportajes del Gol- fo de California, siendo nuestro sueño el bucear en Cabo Pulmo, por todo lo que hemos visto; ya que quien no se ha asombrado y enamorado de esas fotos y videos impactantes de esta área natural protegida única en México. Arturo, nuestro instructor nos dio mu- chas recomendaciones previas y nos pre- paramos para que pudiéramos ser buenas candidatas al curso, salíamos a nadar todos los días, nos familiarizamos más y más con nuestro equipo básico y el entorno marino. Ahora también en esta historia viene una parte de dramatismo y nerviosismo, ya que unos días antes de volar a La Paz nos dimos cuenta, que nos habían cancelado el vuelo (por cuestiones de la aerolínea). No nos reembolsaron y tuvimos que com- prar otro vuelo súper rápido porque ya teníamos todo planeado y todo paga- do, sumando que llegando a La Paz nos avisaron qué había mal tiempo y que el huracán Hilary retrasaría nuestro plan para el curso, ya que no podíamos bu- cear así, parecía que todo se ponía en nuestra contra, nos esperamos unos días para poder bucear, avanzando en sesiones de teoría y reforzamiento de conocimientos. Siendo honestas en nuestro primer bu- ceo en mar se nos hizo un poco com- plicado por las condiciones del mar, ya que estaba revuelto por el mal tiempo y no se veía como en las fotos y videos; salimos algo frustradas pensando que no lo íbamos a lograr y que probablemente nuestras expectativas eran muy altas, por lo que habíamos visto en fotos y videos. Nuestros objetivos: Aprender a bucear e invitar a que más mujeres participen de esta maravillosa experiencia. Imaginábamos y soñábamos (lite- ralmente) que se sentiría estar y bucear en el ya conocido como: el acuario del mundo; por la gran cantidad de especies que habitan ahí y vivir en cuerpo propio una de las tantas interacciones con vida marina que ocurren en sus arrecifes. Seguimos buscando y viendo que, si, nuestra mejor opción por costo y probabilidad de llevarnos una buena experiencia era ir a Baja California Sur, así que, con mucho esfuerzo, ahorros y organizarnos en nuestros otros compromisos, por fin apartamos nuestro lugar para certificarnos en La Paz. Foto: Arturo Hernández / COBI Foto: Arturo Hernández V. Un buen entrenamiento permite una interacción positiva con el medio ambiente marino. 31
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