Edición 186

Aqui se ha podido observar todo el ciclo de cortejo y apareamiento mientras buceaban en la zona de Dirty Rock. Mientras los tiburones nadaban en círculo alrededor de un manchón de arena, una hembra quedó “atorada” entre las rocas. Dos ti- burones machos bajaron hasta el lecho, trabaron sus mandíbulas en la aleta pectoral de la hembra y la sacudieron hasta liberarla de entre las rocas. Mientras volvían a ascender a media agua, uno de los machos, obtuvo el consentimiento de la hembra, quien atrapada entre las mandíbulas del macho, volvió a descender al lecho rocoso, en don- de completaron el apareamiento. De igual forma se han observado otras especies de tiburones en acciones similares, siendo lo sorprendente que estos animales salvajes, parecen no preocuparse por la presencia de los buceadores. Las rayas siempre han habitado estas aguas en gran número. Las probabilidades de encontrarse con grupos de rayas aguila son altas, y en ocasiones es posible ver 20 o más de ellas, nadando en forma- ción. La manta mobula, el ejemplar más pequeño de la familia de las mantas gigantes del Pacífico, se puede observar en pequeños grupos, mientras que su hermana mayor hace acto de presencia. La ocasional presencia de los solitarios peces vela siempre sorprenderá a los buzos. Las maravillas de Cocos no terminan aquí; en ciertas épocas del año es posible observar balle- nas durante la travesía a la Isla. Los encuentros submarinos con delfines se han convertido en un evento casi normal, ya que en ocasiones se acercan a observar a los buzos mientras realizan sus paradas de seguridad. Una oportunidad única para los fotógra- fos submarinos, es el encuentro con el raro, escurridizo y completamente mimetizado frogfish, qué en algunas ocasiones asciende de las profundidades para dejarse observar y servir de modelo para documentos bioló- gicos. La Isla de Coco, por sí misma es bellísima, aunque agreste y no es fácil desembarcar en ella, aunque vale la pena hacerlo para observar de cerca las diversas cascadas que adornan su entorno. En resumen, éste en definitiva no es un viaje para buzos con poca experiencia; se requiere que los buceadores se sientan confortables para bucear desde una lancha inflable, no ponerse nerviosos por las fuertes corrientes y estar capacitados para efectuar las paradas de seguridad en aguas abiertas sin la ayuda de una barra de descompresión. No obstante lo anterior, este recorrido debe aparecer en la lista de expediciones de todo buzo, como un “viaje obligado”. Lo más importante: Ir a la Isla del Coco no se reduce a presenciar un espectáculo de tiburones; es ser testigo de un mundo virgen y natural en su máxima expresión... y ¡abra bien los ojos, puede ser que encuentre uno de los famosos tesoros! Foto: Ivan Salazar G. MareNostrum Expediciones Foto: Ivan Salazar G. MareNostrum Expediciones ...como el proteger las rutas migratorias de tiburones, ballenas, rayas y tortugas. La conservación en la Isla del Coco es tanto para especies en su habitat local... 36

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