Edición 189

50 En Punta Vicente Roca se observa en la pared los diversos procesos geológicos que la conforman. Foto: Alejandro Salazar El ave marina que si es un excelente volador, para alimentarse da círculos sobre el agua, pendiente del menor aleteo de algún pez, y sin perderlo de vista se lanza comomisil sobre su objetivo, por lo que se le nombra piquero patiazul o bobo de patas azules Sula nebouxii . Es sorprendente observar el cortejo entre parejas, los que se mueven con una elegan- cia cómica, siempre queriendo enseñar los hermosos zapatos azules a la pareja; por este ritual se ha convertido uno de los simpáticos y queridos de las Galápagos. Estamos por dejar Punta Vicente Roca, no sin antes haber contem- pladobajoel aguaunabahíatanto llena de reptiles marinos como iguanas y tortugas que sededican apastar bajoel agua; a la cantidad de amigables lobos marinos que no cesan de jugar pasando cerca de uno a gran velocidad realizan- do acrobacias increibles y fauna endémica y espectacular como el pez luna o el encuentro con el pez murciélago de labios rojos. Y en superficie a diversas aves, destacando los cormoranes, pa- jaros bobos depatas azules opin- guinos, los cuales buscan lugares dedescansoparaasolearseysecar sus plumas, después de un buen chapuzón y haberse alimentado de la gran cantidad de alimento que aqui existe. Foto: Alejandro Salazar Bobo de patas azules Foto: Ivan Salazar / Mare Nostrum Expediciones

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