Edición Cenotes Primera parte

Los esqueletos estudiados se ingresan a lascoleccionesdereferencia, almacenadas en laboratorios y museos, aunque no to- dos se conservan en la superficie, ya que algunos son devueltos a los cenotes, con sus respectivas etiquetas informativas. Conservación para el futuro Actualmente laPenínsuladeYucatányen especial el corredor turísticoentreCancún y Tulúm es conocido como la “Meca del espeleobuceo” debido a la gran cantidad de sistemas subterráneos sumergidos ideales para el buceo en cuevas. El auge turístico, conlleva indudables beneficios económicos a la región, también implica un riesgo de destrucción de los sitios arqueológicos sumergidos en los cenotes. La arqueología y el turismo no deben estar peleados, sin embargo, no está permitido bucear en los cenotes con evidencia ar- queológica ya que éstos se encuentran aún bajo investigación. Afortunadamente cada vez más, podemos encontrar modalidades interesantes de “turismo responsable”, fór- mula que en un futuro nos permitirá tener museos subacuáticos en los cenotes. ¡Reporta tus hallazgos! Aquellas personas que localicen evidencia arqueológica en alguna cueva o cenote no la remuevan, no la colecten y no la destruyan. Por favor repórtenla a los Centros INAH de los estados de Quintana Roo y Yucatán, a la Subdirección de Arqueología Subacuática o bien al siguiente correo electrónico: infra- mundomaya@yahoo.com Con tu ayuda podremos seguir descifrando las antiguas costumbres funerarias de los mayas, muchas de las cuales, aún nos son desconocidas. Agradecimientos: A Pilar Luna † , Adriana Velásquez, Arturo González, Alejandro Terrazas, Martha Benavente, Ximena Chávez, Arturo Talavera, Sergio Grosjean, Judy Logan, Luis A. Martos, Santiago Analco † , Carlos Evia, Lisseth Pedroza, Sandra Damián, Edgar Merino, Roberto Galindo, Edgar Gay- tán, Esther Reynoso, Roberto Chávez Arce, Eugenio Aceves, Jerónimo Avilés, Octavio del Río, Fidencio Rojas, Wes Skiles, Alejandro Vázquez, Raúl Vázquez, Fernando Rosado † , Enrique Soberanes † , Serapio Canul, Mariano Canul, Julio Canul, Samuel Meachan, Andreas Mathens, Scott Carnahan, Robbie Schmittner, Luis F. Martínez, Sebastián Genijovich, Norma García, Becket Lailson y Luis Gómez. El número máximo de individuos en un cenote, contabilizados a través de los cráneos, es de 118. El que los esqueletos no se encuentren articulados nos hace pensar que fueron removidos de sus tumbas para ser colocados en el cenote. Gráfico: Lisseth Pedroza/Banco de imágenes INAH Para Leer más: *Chase, Coggins Clemency 1994 “El Cenote Sagrado” Arqueología Mexicana 2(7):47-50. *Chase, Coggins, Clemency y Orrin C. Shane III 1989 El Cenote de los Sacrificios. Tesoros mayas extraídos del Cenote Sagrado de Chichén Itzá. Fondo de Cultura Económica. México. *Rojas, Carmen 2007 “Cementerios acuáticos mayas”, en Arqueología Mexicana XIV (83):58-63 *Ruz Lhullier, Alberto 1968 "Costumbres funerarias de los antiguos mayas". Seminario de cultura maya. Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). México. *Tiesler, Vera y Andrea Cuchina 2005 "Sacrificio, tratamiento y ofrenda del cuerpo humano entre los mayas del Clásico. Una mirada bioarqueológica". En Antropología de la eternidad. La muerte en la cultura maya. Andres Ciudad Ruiz, Mario Humberto Ruz y Ma. Josefina Iglesias Ponce de León editores. Sociedad Española de Estudios Mayas y Universidad Nacional Autónoma de México, México. pg. 337-354. 41

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