Edición Cenotes Primera parte
A la salida de cada inmersión siempre encon- tramosadiversaspersonasquemostrabangran sorpresa al ver que traíamos estrellas de mar, esponjas, poliquetos, entre otros organismos; pues una vez que les explicábamos que ahí hay una cueva, no podía creer que algo viviera ahí, pues al final de cuentas, al no haber luz no hay fotosíntesis, y por lo tanto no existe la base de la cadena alimenticia (hecho que hace creer que las cuevas no pueden estar habitadas). Gran riqueza de equinodermos En total se observaron 69 especies (más 12 previamente reportadas pero no observadas en esta investigación), número que se consi- dera representativo de la riqueza de macroin- vertebrados bentónicos, ya que al realizar una curva acumulativa se observa que tiende a la asíntota, lo que indica que un alto porcentaje de las especies presentes en el sistema han sido observadas durante este estudio. El hecho de que algunas especies previamente reportadasno fueronobservadas, puededeber- se a que la mayoría de éstas, son especies que entran a la cueva (troglofilas), aunque existen alrededor de 12 que son endémicas del sistema (troglobias), inclusive se encuentra la estrella de mar Copidaster cavernicola que es la primer especie de equinodermo, "de solamente dos a nivel mundial", que se describe como troglobia (descrita en el 2010 por el investigador mexica- no Francisco Solís); y se obtuvo el registro del La riqueza de equinodermos (22 especies) dentro del sistema El Aerolito es la más alta dentro de una cueva a nivel mundial. La estrella de mar Copidaster cavernicola es una de las dos especies de equinodermos con vida exclusivamente cavernicola a nivel mundial. Foto: Fernando Calderón G. Eucidaristribuloides es el equinodermo que tolera la salinidad más baja. Foto: Fernando Calderón G. Foto: Fernando Calderón G. Foto: Fernando Calderón G. 51
RkJQdWJsaXNoZXIy OTE4NTg1