ESPACIO PROFUNDO 131

Dando el parte al capitán del puerto de lo que ocurría en el interior de la nave y rechazando la ayuda ofrecida. Al medio día el fuego alcanzaba el tanque de combus- tible No. 4, el cual formó un río de fuego alcanzando el puente inferior, área donde se encontraban los camarotes de los oficiales y tripulación y debajo de éstos estaban las bodegas de proa las cuales almacenaban toneles de pinturas preparadas y en pasta de alquitrán y resina, brea, 2000 Tn. de papel para máquina; 2000 durmientes para vías de ferrocarril, 30 automóviles, 2000 Tn. de cemento. Todo era confusión tanto en el barco como en tierra. Así transcurrió el día con una columna de humo que se perdía en la atmósfera y explosiones esporádicas. La noche cayó y sin una luna que i luminara la bahía, ésta era muy oscura, solamente las luces del pequeño puerto se reflejaban sobre la superf icie del agua. Mientras el fuerte de San Diego era i luminado por la reacción del fuego que del Río de la Plata emanaba. El si lencio de la noche era in- terrumpido por explosiones posiblemente por las latas de t iner , pinturas y l icores almacenadas en las bodegas de proa. El día 19 muy temprano el capitán del puerto Alm. Lozano dió la orden de retirar el barco de la bahía el cual fue remolcado por la armada de México ya cerca de la base naval de Icacos, viene la primera gran explosión y el remolcador es obl igado a abortar la maniobra abandonando la nave agonizante a su suerte, después de dos grandes explosiones más ya oscureciendo Acapulco se i luminó con mayor intensidad debido al fin del Río de la Plata como barco mercante. Muere un barco y nace un Arrecife Artificial A par t i r de ese 20 de agosto de 1944, día que tocó fondo, empezó su nuevo dest ino dando albergue inicialmente en su proceso natural de colonización y es- tablecimiento de las especies de la zona, fi jándose en su estructura una nueva vida de flora y fauna; l legando a formarse así, un hermoso arreci fe art i f icial guardando en su interior los secretos de infinidad de historias de los viajeros de esa nave. Entre cazadores y gambusinos empe- zaron a llegar grandes peces estacionarios y que los cazadores darían cuenta más tarde de el las como: grandes meros, pargos y loras; es muy común encont rar a media agua peces pelágicos como: pámpanos, palometas, jureles, cocineros y medregales. El bar de popa y como comenzales los peces ardilla. Foto: Jaime Mejía Silva 13

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