ESPACIO PROFUNDO DIGITAL 134
En tanto los entierros de importancia que corresponden por lo general al período clásico contienen ornamentos de jade, piezas de fina cerámica modelada o policromada, así como otras evidencias más relevantes desde el punto de vista estético; hasta ahora no se ha encontrado en Mayapán un entierro que contenga algún objeto suntuoso destacado, sólo unos toscos vasos de barro monocromos, o unos burdos quemadores de incienso, o como le llamaría Edward Thompson, de estilo más bien cursi. Los ritos mortuorios de los jefes de Mayapán parece que requerían de la muerte obligada de numerosos individuos. En un caso, por ejemplo, se encontraron encajonados los restos óseos de 41 personas en un agujero vertical, el cual conducía a una caverna bajo la pirámide. Sistema que recuerda el de la cripta secreta de Palenque. Dentro de la caverna yacían los huesos de un hombre y una mujer (probablemente un jefe de categoría y esposa) acompañados únicamente por unos cuantos tiestos de pobre calidad, más enormes pilas de huesos de aves y de otros animales. En Mayapán, durante el siglo XIV, no se elaboraron muchos objetos preciosos por su belleza, pero es obvio que algo mejor que unos tiestos en extremo burdos se hubieran colocado allí de haberlo deseado. Posiblemente las aves y otros animales fueron depositados en ese lugar como ofrendas de alimento en relucientes calabazas de las que no se encontraron restos; pero de ser este el caso, ¿Por qué entonces esos puñados de tiestos de labor tan tosca?. Es difícil evitar la conclusión de que los valores habían sufrido una distorsión tal, que la matanza de esclavos cautivos con el fin de darle al jefe muerto un sequito de paniaguados en el otro mundo, y la provisión extravagante de comida, habían llegado a ser mucho más importante incluso que la presencia de bellos objetos que proporcionaran al difunto algunos goces en la otra vida. De acuerdo a la evidencia arqueológica encontrada en el cenote “Canun”, en el cenote “SanAntonio” (donde se encontraron 34 cráneos y cerámica monocroma), o en el cenote “San José”, ubicado a unos mts. de la muralla del mismo sitio de Mayapán, donde encontramos gran concentración de osamentas, pueden corresponder también a lo ejemplificado anteriormente. De acuerdo al censo de cenotes llevado a cabo por la Secretaría de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente de Yucatán, y bajo la direccióndel programaa cargo de JoséRuiz, (quién también resulta ser un gran colega en nuestras andanzas por la selva yuca- teca), quien apoyado por nuestro guía líder en Homún, Dn. Elmer Echeverría, hasta el momento hay censados 320 cenotes, de los cuales hemos podido explorar la mitad, y de esos consideramos que un 50%, aprox., contienen vestigios arqueológicos. 19
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