ESPACIO PROFUNDO 137

Foto: Ismael López Por: Ma. Teresa Morfín El conocimiento de estos cuerpos, nos permite acercarnos al proceso geoló- gico de la tierra y a la evolución de la vida y humanidad misma. El hombre siempre ha buscado vivir cerca del agua; por esto muchas poblaciones o sitios arqueológicos están cerca ella. El explorar nuevos luga- res acuáticos brinda un número infinito de posibilidades al buceador con curiosidad y experiencia. Debido a su accidentada orografía, México es rico en: cuencas que forman lagos y lagunas; volcanes con lagos en sus cráteres; ríos que se prestan a las actividades subacuá- ticas. Abundan las aguas subterráneas que forman manantiales, grutas, ríos subterrá- neos y extraordinarios sistemas de cavernas y cuevas. Muchos de ellos por profundidad, baja temperatura, poca visibilidad o altitud, se requieren técnicas y procedimientos diferentes a los que se utilizan en el mar. En algunos lagos la corta visibilidad hace necesario tanto manejar con destreza las técnicas de navegación subacuática, como la necesidad de procedimientos para bucear en altitud y con agua fría. El buceo en aguas interiores varía des- de los muy amables, para cualquier persona, hasta los más retadores por su complejidad, requerimientos de condición física y emocional; por lo que para estos últimos la capacitación y entrenamiento son esenciales. En algunos lagos la visibilidad es reducida por lo que hay que tener buena técnica de navegación, y protección al agua fría. 9

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