Edición 165
Fuente: Correos de Nicaragua © Cuando un amante del mundo marino se topa concualquier tema relacionado con los tiburones, por más baladí que parezca, resulta muy difícil no cues- tionarse a sí mismo, con una forma de espontaneidad infantil, sobre sus propios conocimientos relacionados con todo aquello. Nuestra presente contribución tiene como objetivo principal desenredar- nos a lo máximo de las ambigüedades del lenguaje sobre el llamado “tiburón toro”, deunamanera lamás pedagógica y comprensible posible. Cuanto más aprendamos sobre estos animales, más podremos coexistir de manera inteligente con ellos. Para parafrasear al ecologista y aventurero francés Nicolas Hulot: “La admiración y el conocimiento son los primeros pasos hacia el respeto y la preservación de las especies” Para algunos de nosotros, este artículo podría considerarse como un repaso saludable, para otros, una útil aclaración. ¿Empezamos? El tiburón toro (Carcharhinus l eucas) . Un nombre popular en América Latina Después de una revisión bibliográfica de la literatura científica, el apelativo “tiburón toro” resulta ser el nombre común que se impone en América Latina y en el Caribe hispanohablante para referirse a la especie (es una especie y no familia) conocida por su nombre científico como Carcharhinus leucas. Sin duda, esta afirmación se confirma, en México, donde se editó uno de los primeros manuales de buenas prácticas para el buceo con el tiburón toro (véase el enlace de la bibliografía). Pero también en países de América central, como Costa Rica, donde la imagen del elasmobranquio, dibujado por el ilustrador Fernando Zeledón, aparece en su propia moneda nacional, en el billete de 2.000 colones, con su nombre popular y científico. Este billete fue elaborado para representar uno de los ecosistemas más representativos de la biodiversidad costarricense, el ecosistema marítimo. Fuente: Museo Nacional de Costa Rica © Nicaragua desde el cielo. Foto: Tony Nagéra de Sousa Peixera © 19
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