Edición 165
Es muy fácil olvidarse de controlar la profundidad o el aire, y esta es una de las razo- nes por las que DAN recomienda con firmeza que los buceadores recreativos buceen con un compañero. En este incidente, el compañero alertó a la buceadora antes de que se quedara sin aire, la acompañó hasta la superficie y, de ser necesario, podría haberle brindado asistencia. La buceadora se salvó por poco, aprendió una valiosa lección y sobrevivió para vol- ver a bucear. Para salir ilesa de este incidente, fue fundamental que permaneciera tranquila durante el ascenso, que estuviera cerca de su compañero y que inflara su chaleco en la superficie. Foto: Ivan Salazar 30
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