Edición 167

nacional propuso la prohibición de la caza de orcas hasta que se realizaran investigaciones sobre el estado de la especie como consecuencia de que en 1979-1980 en la Unión Soviética se capturaron más de 900 ejemplares. A partir de ahí Noruega y la Unión soviética suspendieron sus capturas y Japón lo hizo en 1990. La Comisión Ballenera Internacional (CBI) regula las capturas de las “ballenas grandes” y define 13 especies de misticetos (ballenas con barbas) a proteger, con prohibiciones vinculantes para sus miembros. El resto de cetáceos, entre los que se incluyen las ballenas más pequeñas y los odonto- cetos (cetáceos con dientes), no tienen reglas de captura en el ámbito de la Comisión, aunque su comité científico discute temas de conservación de este numeroso grupo. Es por ello que las pro- hibiciones que la CBI establezca no son vinculantes para los países miembros, por lo que existe un enorme vacío legal en el ámbito internacional para estas especies fuera de las “ballenas grandes”. La Convención CITES protege todos los odontocetos (cetáceos con dientes), grupo al que pertenecen las belugas, orcas y todo tipo de delfines. La protección consiste en la inclusión en el apéndice II, donde figuran las especies que podrían estar en peligro de extinción, a menos que se controle estrictamente su comercio. Para exportar es- pecímenes es preciso un permiso de exportación, cuando se cumplen determinadas condiciones. Como podemos ver, esta protección no consiste en la prohibición de captura, sino de comercio. Actuación del gobierno ruso El vídeo de las piscinas con las orcas y belugas cautivas llamó la atención de la po- blación rusa y de todo el mundo. A partir de ahí cientos de personas enviaron cartas y cientos de miles de personas firmaron peticiones para solicitar que se dejara de capturar estos animales y su liberación inmediata. Foto: Vitaly Ankov. Sputnik Orca en cautiverio. Foto de Sakhalin Environmental Watch Organisation Belugas en cautiverio. 50

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