Edición 168
Miedo a lo desconocido Peropor otro ladonos sentimos atraídos por todo aquello que represente una amenaza para nuestra especie. El ser humano se sitúa por encima de todos los superdepredadores y sólo teme a unas pocas especies de animales peligrosos, entre los que destacan los tiburones, y por ello todo aquello que suponga un peligro para su especie le llama la atención. La verdad es que a los humanos nos gustan los “monstruos”, y si sonmarinos mucho más. El océano es muy desco- nocido aún hoy y nuestra cultura está repletade leyendas sobre lospeligrosque alberga. Nuestro morbo es insaciable y por ello hay algo que siempre interesa: los “ataques de tiburón”. Nos muestran misteriosos “megalodones” que han desafiado la evolución y han evadido su extinción, escondiéndose en la inmensidad del océano desconocido, y que surgen de las tinie- blas para perseguir de una manera deliberada y despiadada a las víctimas de naufragios que ocurren en medio de una noche lluviosa. Además, últimamente todo esto se enriquece con películas de dudoso gusto en las que llueven tiburones del cielo convirtiéndose en la pesadilla para la supervivenciadel planeta. Haydemasiado circo alrededor de estos animales y los peligros del océano. Por ello lo que debería ser un agra- dable baño en el océano se puede convertir en algo muy estresante si nos dejamos llevar por nuestra imaginación y la autosugestión inducida por estas películas. Escena de la película Sharktopus, un monstruo mitad tiburón, mitad pulpo gigante Sharknado es una serie de películas en las que hay tiburones que caen del cielo convirtiéndose en asesinos voladores. Siempre que ocurre un desgraciado incidente de este tipo se publica a lo largo y ancho del planeta, y con ello se contribuye a aumentar lamala imagen del tiburón despiadado “comehom- bres” que llevamos inserta en nuestra imaginación colectiva social desde que vimos la película “Tiburón” y las posteriores sagas que tan poco han ayudado a mejorar la imagen de estos campeones de la evolución. Todoestebarullomediáticosobre los ti- burones seagravacadaañocon laShark Week de Discovery Channel, donde se empeñan enmostrarnos montañas de sesudos documentales pseudocientífi- cos donde se nos mezclan datos reales con patrañas inventadas, para aumen- tar el potente interésqueel compulsivo consumidor televidente suele mostrar por los tiburones. Miedo infundado ¿Realmente debemos tener miedo a nadar en el océano? ¿Nos puede atacar realmente un tiburón? Sobre este tema, muchas publicaciones, estudios científicos, la autora y esta edi- torial hemos hablado largo y tendido en diversos artículos. Lo que vamos a intentar aquí, es demostrar con cifras que el miedo es infundado. 37
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