Edición 171
Después de quizás 30 a 60 minutos, pudieron alcanzar a ver el puente superior de un barco de pesca deportiva cerca de la costa que se desplazaba de norte a sur y luego de sur a norte. Sobre la base de la altura del puente de la embarcación y la relativa calma del mar, los buzos esperaban que podrían verlos con facilidad. Ninguno de ellos tenía un espejo de señalización. El barco siguió dirigiéndose hacia el norte, y luego lo perdieron de vista. Tiempodespués, vieronunavióndepasajeros de un solo motor con múltiples ventanas. Agitaron los brazos y su única boya vertical de seguridad pero no lograron ningún resul- tado. El avión no se desvió de su trayectoria. Las olas impulsadas por el viento alcanzaban los 60 a 90 centímetros (2 a 3 ft.) con algunas ocasionales de 1,2 metros (4 ft.), lo que hizo que los buzos tragaran cantidades de agua de mar. Ninguno de los buzos tenía un snorkel. El guía sugirió que el grupo nadara hasta la costa para compensar al menos algo de la deriva que tenían hacia mar adentro. Los buzos aletearon y se desplazaban a un ritmo sostenible durante un tiempo prolongado. Para evitar resistencia y peso adicional, solta- ron el lastre y eventualmente los tanques, con excepción del guía, que se había quitado el chaleco, lo había inflado al máximo y estaba apoyado sobre él. En un momento el guía pidió a todos que se tomaran de las manos y nadaran hacia atrás al unísono, tirando unos de otros conforme fuera necesario, ya que la energía de cada buzo variaba con el paso del tiempo. Como medida de seguridad todo buceador debe contar con un equipo de señalización, para ser ubicado en el mar, en caso de abandono. Foto: Ivan Salazar La boya de superficie sirve de ayuda para efectuar una parada de seguridad. Foto: Ivan Salazar 26
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