Edición 175

Otra característica llamativa presente en se- pias, pulpos y calamares es la capacidad que tienen para cambiar de color. Ello es debido a la presencia en su piel de cromatóforos, unas células especializadas que poseen pigmentos que se expanden o contraen a voluntad del animal; así pueden cambiar de color en segundos para mimetizarse con el entorno o expresar estados de ánimo. Esto se complementa en el caso de los pulpos con la capacidad que tienen para modificar la rugosidad y textura de su piel mediante contracciones musculares de su manto. Seguramente hemos visto en la inmersión, pulpos perfectamente mimetizados, no sólo en el color sino también en la rugosi- dad de su piel, lo que los hace pasar inad- vertidos a nuestros ojos. Los cefalópodos de profundidad son capaces incluso de gene- rar luz mediante unas células denominadas fotóforos situadas en su piel. La natación es muy singular en los cefalópodos. Las sepias y los nautilos siguen el mismo sistema de flotación, llenando de gas ciertas partes de su concha; todos ellos utilizan la propulsión a chorro para “nadar” y los calamares de profundidad han desarrollado un sistema químico de flotación, a base de compuestos amoniacales poco densos que llenan espacios de su cuerpo. Otra curiosidad destacable de estos animales es su sistema nervioso complejo. Su cerebro tiene forma de anillo y rodea al tubo digestivo, lo cual es exclu- sivo de los cefalópodos dentro de los invertebra- dos y este órgano se rodea de una masa gelatinosa que sugiere a los científicos pensar en un intento evolutivo de formar un “cráneo sin hueso”. Pero su característica más llamativa es que las célu- las nerviosas no están centralizadas en su cerebro sino que están distribuidas por los músculos del manto, lo cual les proporciona habilidades impor- tantes. Los pulpos son seres muy flexibles y hábiles. TENTACULOS SIFÓN ALETA ESTABILIZADORA MANTO CABEZA OJO Foto: Ivan Salazar 17

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