Edición 176

Cuando el macho trata de morder la aleta pectoral, previamente mueve los gonopte- rigios de forma circular, lo que explica su disposición en esa foto del tiburón blanco de Guadalupe ”. “En la isla hemos detectado hembras con mordidas en aletas y branquias, pero no sabemos si allí se produce cortejo y repro- ducción. De hecho, en realidad nadie sabe donde copulan. Por ello, llevamos siempre preparadas hasta seis cámaras en nuestra lancha, por si lo pudiésemos grabar en caso de que se produjese la cópula cuando estamos en la zona. Sería un documento inédito y de hecho, la BBC ofrece fondos para investigación durante dos años, a cambio de ese documento. Sería intere- santísimo observar la cópula del tiburón blanco, aunque pensamos que sea muy parecida a la de otras especies de tiburo- nes que sí hemos observado ”. La reproducción en el tiburón blanco Tras la fertilización de la hembra y fina- lizado el periodo de gestación, nacen las crías en un número de hasta 15, las cuales pueden tener entre 1,2 y 1,4 me- tros de longitud. El periodo de gestación es muy desconocido, y se cree que dura más de 12 meses. La hembra gestante genera hue- vos sin fertilizar y los embriones que primeramente se desarrollan se alimentan de ellos, se cree que durante dos tercios de su emba- razo. El embrión genera una gran pan- za, porque se alimenta de la ma- yor cantidad de huevos posible, para poder sobrevivir en el últi- mo tercio del embarazo, cuando la hembra deja de producir estos huevos. Se han capturado muy pocas hembras embarazadas, todas ellas en Japón, por lo que el estudio de la gestación de esta especie aún está muy poco avan- zado. Mauricio explica que “lo que sí se sabe es que no se produce caniba- lismo intrauterino entre los em- briones. Tan solo se conocen dos especies en las que ello ocurre, el tigre de arena (Carcharias taurus) y el mako o marrajo de aleta cor- ta (Isurus oxyrhinchus). Estas especies tienen dos úteros y en cada uno de ellos se desarro- llan varios embriones. El que se desarrolla más rápido en cada útero mata al resto y se alimenta de ellos, teniendo como resultado final el nacimiento de dos crías bastante grandes en relación con el tamaño del animal adulto ”. Tiburón macho con los gonopterigios abiertos. Fuente: canal de YouTube de Pelagios Kakunjá Al girar su ojo en el ata- que contra la presa, el animal queda literalmen- te ciego. Hace un tiempo hubo un accidente en una de las jaulas, donde el animal quedó encaja- do en una de los huecos. Fuente: canal de YouTu- be de Pelagios Kakunjá Tras el nacimiento de las crías, las hembras no las cuidan, y permanecen en unas zonas llamadas áreas de crianza, que son de aguas someras, donde hay mucho alimento y pocos depredadores. Las madres abandonan la zona tras el alumbramiento. Pasa mucho tiempo hasta que los juveniles alcan- zan una talla considerable, aprenden a cazar bien y pueden salir del abrigo de esas zonas. En el Pacífico Este estas áreas de crianza parece que se distribuyen por California, Baja California y Baja California Sur, cerca de la costa. En la Bahía Sebastián Vizcaíno se están realizando investiga- ciones desde hace varios años, porque allí se han encontrado individuos muy pequeños. En 2018, el equipo de Mauricio realizó una expedición don- de capturaron 11 animales, reportando tamaños desde pequeños, de más o menos un año de edad, hasta juveniles de 3 m. 20

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