Edición 183
E n Huatulco, un paraíso ubicado en la costa de Oaxaca, se encuentran algunos de los sistemas arrecifales de coral más impresionantes del Pa- cífico americano por su extensión, biodiversidad y grado de conservación. Por esta razón, numerosos buzos llegan años tras año a esta zona para disfrutar de su mística y enigmática belleza. Al sumergirse en estos arrecifes, lo primero que llama la atención son las coloridas tonalidades de los cora- les, que van desde los ocres, verdes, rosas, amarillos, hasta el marrón. Si eres curioso, podrás preguntarte ¿Por qué hay tantos colores? (recuadros) Para responder esa pregunta, debemos retroceder el tiempo hasta hace 50 millones de años cuando el coral, un animal traslúcido y aparentemente muy sencillo (formado sólo por una boca rodeada de tentáculos sostenidos por una base), comenzó a tener una relación simbiótica (asociación entre distintas especies que se benefician mutuamente en su desarrollo vital) con unas microalgas coloridas, que al igual que las plantas terrestres, tienen la capacidad de obtener su energía de la luz del sol, es decir realiza fotosíntesis. Estas microalgas llegan a ser millones; viven en una parte del coral llamado, gastrodermis, el equivalente a nuestro estómago. Desde ese lugar proveen de ener- gía al coral para que pueda hacer algunas actividades como alimentarse o reproducirse. Foto: Ivan Salazar G. MareNostrum Expediciones Isla de Bonaire Coral coliflor Pocillopora damicornis Colonias sanas de corales formadores de arrecifes. Pocillopora verrucosa Pavona varians Pavona gigantea Porites lobata Porites lobata (detalle) Foto: Andrés López Pérez Foto: Andrés López Pérez Foto: Andrés López Pérez Foto: Andrés López Pérez Foto: Andrés López Pérez Foto: Andrés López Pérez Huatulco, Oaxaca. Huatulco, Oaxaca. Huatulco, Oaxaca. Huatulco, Oaxaca. Ixtapa, Guerrero. Ixtapa, Guerrero. 34
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