Edición 186

L a investigación de los fondos ma- rinos es compleja y requiere ser abordada bajo múltiples enfoques, y aprovechando en lo posible las facilidades que ofrece la tecnología. El rápido avance de las técnicas para la observación del océano ha permitido la recopilación de una mayor cantidad de datos con resoluciones espaciales y temporales más altas, y desde un enfoque no extractivo de monitoreo, el cual se prefiere para evitar mayores afectaciones en las especies y los ecosistemas, a diferencia de algunas de las técnicas tradicionales como el dragado y las redes de arrastre. Este artículo tiene como fin describir algunas de las técnicas más novedosas que se están empleando en el estudio de los ecosistemas oceánicos, con el fin que los lectores las conozcan y además para impulsar a más personas a interesarse en la investigación de los océanos. En primer instancia hablaremos del equi- po de buceo que se utiliza para realizar inmersiones, el cual desde 1826 Charles Anthony y John Deane diseñaron un cas- co de buceo el cual recibía aire a través de una manguera que conectaba con la superficie y no fue hasta 1946 que Jacques Yves Cousteau patenta el hoy conocido equipo autónomo SCUBA (por sus siglas en inglés) al poner el nombre equipo Aqua-lung (pulmón de agua). Vehículo operado remotamente (marca Fifish) antes de ser sumergido para el monitoreo biológico dentro del Parque Nacional Isla Espíritu Santo. En la actualidad, el buceo autónomo en aguas someras o relativamente profundas (empleando mezcla de gases), es la técnica más ampliamente utilizada para el monitoreo submarino ya que las personas pueden realizar diversas actividades durante la inmersión como la toma de muestras y la ejecución de censos visuales que permiten estimar la abundancia y riqueza de especies, así como el tamaño de los organismos y realizar la descripción de su comportamiento. A pesar de los avances tecnológicos, la observa- ción directa de la naturaleza es insustituible y no existe forma de mejorar el nivel de precisión y la calidad de datos científicos que genera un buceador entrenado. El primer equipo tecnológico del que hablaremos serán los vehículos operados remotamente (ROV), son instrumentos resistentes cuyo uso ofrece im- portantes ventajas para realizar con seguridad investigación en zonas profundas (mayores de 50 m), ya que los aparatos pueden permanecer por largos intervalos en el fondo, y equiparse con lámparas, sensores oceanográficos, cámaras y ma- nipuladores para realizar colectas de ejemplares. Los ROV se manejan desde la superficie, por lo que es posible ajustar su dirección y velocidad según las necesidades de la investigación. Estos aparatos cada vez son más económicos, maniobrables y eficientes en su operación, y se han vuelto esenciales para monitorear zonas pro- fundas, sin embargo pueden perturbar a organis- mos que normalmente no están expuestos a altas intensidades de luz. Foto: Thalía Hernández Trillo 22

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