Edición 188

El coral copa naranja ha ido ganando es- pacio invadiendo arrecifes del Atlántico: Brasil, Mar Caribe y Golfo de México; como también: Mar de Cortés, Nueva Zelanda, África Occidental y Mar Medi- terráneo. Por lo que en algunos lugares, existen programas para su erradicación, ya que pudieran entrar en competen- cia territorial con otros invertebrados bentónicos por el espacio de sustrato, mermando a especies locales en parti- cular las esponjas y los corales nativos. La remoción de los corales nativos y posi- ble extinción puede reducir la producción de todo el ecosistema, comprometiendo las funciones del ecosistema. En otras partes debido a lo atractivo de su color radiante y lo grande de sus pólipos, es una especie muy valorada entre los acuarios privados, por lo que se extraen constantemente del mar. El problema es que es una especie muy hambrienta al que hay que tener mucho cuidado y mantenimiento al tener que alimentar constantemente. Situación que para muchos es demasiado intensa y el coral muere; esto ha ocasionado un circulo vicioso. En ciertos lugares se erradica por considerarla invasiva y en otros, se encuentra en riesgo por su extracción excesiva para el comercio de acuarios. El género de coral Tubastraea no forma arrecifes pero puede vivir cerca de ellos, en rocas y hasta en aguas frías. Se conocen seis especies de este género. Foto: Oscar Rulli Chalela 40

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