Edición 188
osotros, animales racionales, que últimamente estamos cambiando el clima de la Tierra y provocando una extinción masiva, creemos que una de las posibles soluciones sería el uso de la energía solar; la cual actualmente ya producimos con células fotovoltaicas hechas de semiconductores. ¡Las plantas llevan haciéndolo millones de años! Y hace mucho tiempo un molusco ya ideó una forma de energía solar definitiva: ¡comer plantas para terminar siendo el mismo, un ser fotosintético! Este animal es capaz de robar los cloroplastos de las plantas que come y utilizarlos en su cuerpo para producir energía a partir de la luz del sol y vivir en exclusiva de ella. Algunos científicos explican parcialmente cómo se las ha ingeniado para hacerlo. La fotosíntesis genera azúcares y oxígeno a partir del agua, dióxido de carbono y luz solar. En las plantas esta función es realizada en los cloroplastos. Se cree que en el pasado remoto los antepa- sados de las plantas asimilaron en su interior bacterias fotosintéticas que luego fueron per- diendo identidad y ADN y reduciéndose a la mínima expresión hasta transformarse en los cloroplastos actuales. Los corales, conformados por colonias de animales, tienen una relación simbiótica con ciertas algas que crecen en su interior. Las algas les proporcionan alimento y ellas ad- quieren cierta protección y un entorno agra- dable; saber quién da más en una simbiosis es siempre discutible. N El molusco Elysia chlorotica , es de color verde y de una di- mensión que no supera los 4.5 cm de longitud y vive en la costa atlántica de los Estados Unidos. come pequeñas algas y separa los cloroplastos (responsables de la fotosíntesis) del resto; los que incorpora en sus tejidos para recolectar energía solar y obtener su alimento mediante la fotosíntesis durante el resto de su vida, como si fuera una planta. Esta habilidad al parecer es algo único y ha fascinado a los cien- tíficos desde que Mary Rumpho- Kennedy de la Universidad de Mai- ne lo empezó a estudiar en 1987 y actualmente después de mucha investigación ha averiguado cómo este interesante molusco consigue realizar este truco: ¡robando tam- bién genes extras!. Este trabajo permite además saber más sobre la evolución de la foto- síntesis, las relaciones simbióticas, la transferencia de genes o la su- presión del sistema inmunitario. Una babosa marina vive de la fotosíntesis gracias a los cloroplastos robados a las algas que comió en su infancia. Ahora descubren que además también roba sus genes. Con la forma de una hoja en sí, la babosa Elysia chlorotica ya tiene una reputación por el secuestro de los orgánulos fotosintéticos y algunos genes a partir de algas. Foto: Ivan Salazar G. Mare Nostrum Expediciones Foto cortesía: Mary S. Tyler. Los corales, tienen una relación simbiótica con ciertas algas conocidas cono zooxantelas las que proporcionan carbohidratos a través de la fotosíntesis, lo que permite que el coral construya su esqueleto de carbonato de calcio. 44
RkJQdWJsaXNoZXIy MTc4MjM=