Edición 190
Los habitantes de época arcaicas decoraban las paredes de las cuevas, que en muchos casos eran sus propias habitaciones, con escenas de caza, actividad recurrente para su supervivencia. Esta manifestación artística tenía, además, un sentido mágico-religioso que le ayudaría a llevar a cabo dicha actividad. Una vez pasando del nomadismo al sedentaris- mo, cuando la agricultura le requiere al hombre establecerse en lugares estratégicos que cuenten con los recursos naturales necesarios para su sustentación, también se hace necesaria la cons- trucción de casas habitación, templos religiosos y edificios donde se lleven a cabo las funciones políticas y administrativas, que paulatinamen- te se irán dando conforme al desarrollo de las ciudades. La decoración de estas construc- ciones también incluía, como en la prehistoria, escenas rela- cionadas tanto con la religión, como con las actividades de sus pobladores. Así mismo se continuará desplegando una estratificación social denotante en las construcciones, lo cual aún podemos observar hoy en día. Los centros ceremoniales, como las lla- madas “Pirámides de Teotihuacan”, son rodeados por palacios y habitaciones para los gobernantes y sacerdotes principal- mente. Y sucesivamente, para artesanos dedica- dos a satisfacer las necesidades de culto de sus templos, y otros oficiales y trabaja- dores especializados como los lapidarios, hasta llegar a donde se ubicarían clases de menor rango, como los campesinos, alojados en espacios aledaños a terrazas y zonas de cultivo. Tal vez llegando a este punto podríamos preguntarnos: ¿qué tiene que ver el mural de los buzos con estos aspectos cuando Teotihuacan está tan lejos del mar? Con el tiempo, el tamaño original en la parte alta del mural se ha ido perdiendo. Parte del mural de los Buzos. "Piramide de la Luna "en el centro ceremonial Teotihuacan. Imagenes: mediateca.inah.gob.mx Imagenes: mediateca.inah.gob.mx Imagenes: mediateca.inah.gob.mx 30
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