Edición 190
Los Tlacuilos, como se les llamaba a los pintores prehispánicos, realizaban gene- ralmente sus obras en los muros sobre un previo acabado de barro muy fino, o una cubierta de estuco, la cual era una especie de alisado o enyesado hecho con conchas molidas además de cal y arena. En otras ocasiones, la pintura llegaba a ser aplicada directamente sobre superficies por naturaleza lisas como es el caso de algunas rocas. Los colores eran obtenidos a partir de pigmentos minerales principalmente. Villagra señala, entre ellos, al óxido de hierro (para obtener un tono rojo indio), el hidróxido de fierro (ocre), el óxido de fierro (anaranjado), el carbonato básico de cobre <azurita> (verde), y el silicato de sodio y aluminio <ultramarino> (para el azul). En general, el arte teotihuacano es más abstracto que realista, aunque en el muro de nuestro interés resalta lo contrario. Sonia Lombardo de Ruíz (1995:5) consi- dera que no hay pintura mural en Me- soamérica anterior al año 100 a. C., lo cual no quiere decir que no existiera en las culturas anteriores, sino que no se ha conservado, pues hay testimonios de pintura rupestre más temprana, con una técnica pictórica para la representación de imágenes, que hace posible suponer la existencia simultánea de murales pinta- dos con procedimientos y concepciones muy semejantes. Jorge Angulo Villaseñor (1995:74) señala que el mensaje pictórico teotihuacano, que quedó plas- mado sobre muros, vasijas y otros exponentes de su arte, muestra una tendencia obsesiva para incluir elementos relacionados con el agua y la fertilidad. Para él, los teotihuacanos apreciaron tanto este vital recurso, que llegaron a saturar su expresión artística con alabanzas sin restricciones al númen acuático. Este fragmento representa la escena mítica de un personaje que porta una máscara y yace boca arriba, se presenta en el muro del templo, en la parte superior. Dos columnas contienen la masa de agua en la cual yace suspendido. Para remarcar el carácter marino de la escena, el personaje se rodea de tiburones. Las piernas rojas de un individuo se observan a la izquierda de las columnas. Esta escena nos recuerda la que aparece en uno de los relieves del Juego de Pelota Sur de Tajín Se determinó que se trata de tiburones en base al tamaño grande del ojo y la presencia de la aleta caudal curva y larga. Si te interesa conocer este bellísimo mural, sólo tienes que dirigirte a la Zona Arqueológica de Teotihuacan y tomar por la izquierda de la Puerta 1 el Cir- cuito Pirámides. Los señalamientos te llevarán hasta Tetitla, que es parte de la 1era. Ruta turística que Teotihuacan te sugiere para visitar. Estas rutas son las siguientes: 1.- Ruta de la Pintura Mural y de los Conjuntos Habitacionales Prehispánicos. 2.- Ruta de los Museos y Jardines. 3.- Ruta de las Estructuras Arquitectónicas Monumentales. 4.- Ruta del Inframundo. 5.- Ruta de Campamento y Convivencia. Para leer más: * Uriarte, Ma. Teresa. “Fragmentos del Pasado: Murales Prehispánicos”. Antiguo Colegio de San Ildefonso. UNAM – IIE. México, 1998. * De la Fuente, Beatriz. (Coordinadora). “La pintura mural prehispánica en México”. I- Teotihuacan: Tomo I (Catálogo) Tomo II (Estudios). UNAM - IIE. México, 1995. * Teotihuacan. Guías y Miniguías. Editadas por el Instituto Nacional de Antropología e Historia. Sobre las pinturas murales de Teotihuacán, Lau- rette Séjourné (1984: 110-111) comenta que es muy común enterarse de que alguien tiene pe- dazos de pintura para vender y que de hecho fue este mismo tipo de comercio el que, en 1942, dio pistas para el conocimiento de éstos tesoros. Existen otros murales que nos muestran la fauna acuática que conoció el hombre precolombino, como las representaciones de hombres y tiburones provenientes de la costa del Golfo, que fueron realizadas por las culturas del centro de Veracruz. El ejemplo en específico señalado proviene del sitio conocido como Las Higueras, pertenece al Periodo Epiclásico, mide 43 x 220 cm, y se en- cuentra en el Museo de Antropología de Xalapa. Mural que muestra fauna marina, encontrado en Las Higueras y se expone en el Museo de Antropología de Xalapa. 32
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