Edición Cenotes Primera parte
se ha hallado en la historia de la explora- ción subacuática enun cenote, y el valor más aún, es que las encontramos en su estado original, a diferencia del cenote Sagrado que fue dragado y removido todo el fondo debido a los infructuosos y desastrosos intentos por obtener los vestigios depositados en el fondo. Cabe mencionar, que antes de este des- cubrimiento, enEspacioProfundodimos a conocer la reseña de una expedición querealizamosconnuestroscompañeros Don Elmer Echeverría, Enrique Sobera- nes + y Raúl Vazquez, en la que tuvimos la oportunidad de prospectar el cenote denominado Kan Kab Che´e ´en, y en el que encontramos 38 vasijas de diversa índole, y en esemomento este pasó a ser el cenote con mayor número de estos artefactos después de los citados, pero ante tal revelación, este quedará en el siguiente escaño. Por fortuna, los que descubrimos este cenote conformamos un grupo de es- pecialistas en la prospección y registro arqueológico subacuático, y gracias a ello pudimos identificar el contexto, e informar a los descendientes mayas que ocupan las tierras, del enorme valor cul- tural deestecenote. De lamismamanera, los exhortamos a no permitir el acceso a personas ajenas, situación que vieron conmuchoagradoycomprometidoscon la propuesta, a grado que vigilarán con celo este importante cuerpo de agua y su patrimonio sumergido. Por otra parte, no es nada fácil acceder a este cenote, pues hay que realizarlo con técnicas de rapel, y una vez en el agua, se puede descender hasta la parte más profunda a los 36 mts., y a todo lo largo y ancho del lecho que tiene aprox. 51 mts. de diámetro, donde se puede observar gran concentración de vestigios prehispánicos y coloniales, entre los que destacan sin duda los artefactos cerámicos. Hasta el momento no sabemos el número de vasijas que posee el sitio, pero es impresionante la cantidad, sobre todo por encontrarse en un cenote. Los tipos de cerámica que pudieron iden- tificar expertos ceramistas en este cenote son: pizarra, dzibiak rojo, tojil plomizo, sotuta tipo cumpich inciso, sotuta tipo balantún negro sobe pizarra, naranja fina silho y colonial. La identificaciónnos sugiereuna temporali- dadmuy interesante, que vadesde el clásico terminal (600-1000 d. C), hasta la colonia, pero es importante recalcar que es nece- sario realizar un proyecto de investigación y que los expertos en estudios cerámicos determinen el fechamiento. El acceso al cenote es a través del pozo y se desciende a rapel. Sabemos que la evidencia más reciente es la que está expuesta o ubicada en los niveles estra- tigráficos más recientes, por lo que podemos intuir que existe la enorme posibilidad que debajo de la gruesa capa de sedimento descansenotros vestigios arqueo- lógicos, y por consiguiente más antiguos aún. Por otra parte, es posible que este cenote durante el período prehispánico haya sido utilizado paraextraeraguaparael consumo humano, pero a la vez, aprove- chado confines rituales, e incluso de la élite, pues la presencia de cerámica de importación y sun- tuarias como algunas de las que hayamos, nos indica un status, pues este tipo de implementos eran aparentemente utilizados solo por las clases sociales altas. También, es evidente lapresencia de vasijas en muy buen estado de conservación, y otras rotas, y estas últimas, posiblemente se fracturaron al momento de impactarse con el agua, pues seguramente fueron arrojadas desde la superficie del terreno, es decir, a más de 20 mts. de dis- tancia, aunque también cabe la posibilidad que el mismo ritual requiriera romperlas. Foto: Sergio Grosjean 25
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