Edición Cenotes Segunda parte
Estimamos que el Hoyo Negro tiene una forma de campana, concercade30mts. dediametroa12mts. de profundidad, que se abre a un diametro de 60 mts. a los 60 mts. de profundidad; lo nombramos así ya que nos recuerda al fenómeno en el espacio exterior que absorbe toda la luz visible. Semanas después regresamos ya con el equipo adecuado y con los gases propios (Trimix) que nos permitiría sumergirnos más profundamente en el hoyo. Ya en la profundidad nos impactó el hecho de que empezamos a observar diversos grupos y tipos de huesos grandes. ¡Me di cuenta de que habíamos descubierto algo grande! Amedidaque continuamosmirandoa sualrededor, vi un cráneo humano al revés que descansaba sobre un hueso de húmero. Hice una señal a mis amigos Beto y Franco para mostrarles lo que había encon- trado. Las luces de los tres sedirigían sobre el cráneo, sin poder creer lo que estábamos observando. ¿Qué paso después de realizar este importante hallazgo? A partir de este descubrimiento nuestro proyecto pasó de ser puramente de exploración a un proyecto científico y multidisciplinario. Los dos primeros años después del descubrimiento, no sabíamos qué hacer o cómomanejar la informa- ción, así que locuidábamos en secreto. Enesa época, los buceadores que descubrían algo de interés eran reacios a reportar el hallazgo a las autoridades. Decidimos visitar aunamigoGuillermodeAnda, arqueólogoquetrabajabaenlaUniversidadAutó- nomadeYucatán (UADY). Pensamos quepodría dar algunos consejos y más conocimiento sobre el tema y los protocolos legales. Guillermo creó una serie de reuniones y talleres con diferentes paleontólogos, geólogos, arqueólogoyotrospara ayudarnos a aumentar nuestra base de conoci- mientos sobre el tema y entender qué hacer con él. Sin embargo, al final, el consejo de todos fue el de informar del hallazgo al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), organismo que maneja este tipo de descubrimiento. En noviembre del 2009 me entreviste con Pilar Luna † , Subdirectora de Arqueología Subacuá- tica del INAH en la Cd. de México en donde le enseñé mapas, fotografías y videos tanto del Hoyo Negro como del hallazgo; en esa ocasión también tuvimos una larga conversación sobre temas relacionados; entreestos tocamos tantoel tema de los exploradores de cuevas y su relación con el INAH como una autoridad, como temas relacionados con el crecimiento de la industria del buceo en la zona y el peligro de que los bu- ceadoresnopreparadosqueencontraran lugares de interés arqueológico y turístico sumamente frágiles y sin el debido control. Oficialmenteexpresamostantonuestraintención de ayudar a proteger el sitio y seguir trabajando junto con el INAH, como el deseo de ser parte de un proyecto multidisciplinario, con el fin de obtener y procesar la mayor cantidad de infor- mación que el sitio podría ofrecernos. Fácil de decir, pero todavía se necesitaba de un tercero para financiar el proyecto. Encontramos dos tuneles adicionales que llegaban al Hoyo Negro Al principio como punto de referencia utilizamos las luces de uno que se quedaba en la orilla del abismo... Foto: Roberto Chávez Arce 11
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