Edición Cenotes Segunda parte

U no de los rituales más conocidos enrelacióna los cenotes erael de- nominadoChenKu, queconsistía en arrojar víctimas a sus aguas, como en el conocido caso del Cenote Sagrado de Chichén Itzá. En términos arqueológicos esto fue nom- brado por Alberto Ruz como “Inmersión ritual de los sacrificados en cenotes”. Fray Diego de Landa relató que los mayas al- gunas veces echaban personas vivas en el pozo de Chichén Itzá creyendo que salían al tercer día, aunque nunca aparecían. Este cronista también menciona que durante ciertas fiestas se elegían sirvientes y niños para el sacrificio. LaRelaciónde laVilladeValladolid relata tambiénque los señores yprincipalesde lasprovinciasdeValladolid tenían por costumbre “arrojar algunas indias de cada señor” para que pidiesen buen año. Probablemente relatos como estos dieron origen a la creencia legendaria de que los mayas sacrificaban doncellas en los cenotes. La ciudad de Chichén Itzá floreció en el periodo lla- mado Posclásico, que va del 1100 a 1521 después de Cristo, sinembargodecayó siglos antes deque llegaran los españoles. Esta ciudad es famosa entre otras cosas por el Cenote Sagrado, el cual incluso le dio nombre, ya que Chichén Itzá quiere decir “Boca del Pozo de Iztá o del Brujo de Agua”. Foto: Jerónimo Avilés Banco de imágenes INAH La ciudad de Chichén Itzá fue nombrada así por el Cenote Sagrado. Los itzaes fueron grupos que practicaron el sacrificio humano al igual que los aztecas. Foto/Banco de imágenes INAH. Las colectas arqueológicas se realizan cuando la evidencia ha sido registrada en relación a su entorno. Foto: Eugenio Aceves Banco de imágenes INAH. 26

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