Edición Cenotes Segunda parte
La práctica del sacrificio humano ciertamente nos parece aberrante en la actualidad, sin embargo muchí- simas culturas del mundo han presentado formas de violencia ritual como una técnica de dominación hacia los grupos más débiles. El sacrificio tenía una función de intimidación y losma- yas al ser importantes guerreros tambiénpracticaron la violencia ritual. Sabemos que tanto los mayas como los aztecas sacrificaban niños y mujeres en ciertas fiestas relacionadas a su calendario sagrado, así como cautivos de guerra e incluso personajes importantes. Ciertamente el agua y el cenote mismo fueron parte primordial de la geografía sagrada de esta ciudad, pues desde la estructura principal conocida como el Castillo, se llegaba través de un sacbé, o camino blanco al cenote. La extensión de este cenote también lo hace muy especial, ya que mide 62 mts. de cir- cunferencia y tiene paredes de 22 mts. hasta el espejo de agua. Sin embargo no es un cenote profundo pues sólo llega a los 13 mts. En las diversas exploraciones realizadas por el Instituto Nacional de Antropo- logía e Historia (INAH), con el apoyo de la National Geographic Society y en colaboración con el Club de Ex- ploraciones y Deportes Acuáticos de México (CEDAM), entre 1960-1961, se colectaronlos restosesqueléticosdepor lo menos 42 individuos, pero se estima que lacantidadde individuosqueyacen bajo sus aguas deben ser mucho más. Entre lo más importante de estas ex- ploraciones destaca el hecho de que se encontróque lamayoríade laspersonas sacrificadas no eranmujeres, pues en el cenotese localizarontambiénhombres. Esto desmitifica la idea de que en los cenotes sólo se sacrificaban doncellas. Losmayas, al igual que losaztecasyotras culturas mesoamericanas sacrificaban hombres y mujeres, tanto en edad adulta como infantes, como incluso se constató en el Cenote Sagrado al estu- diar la edad de los sacrificados. Para explicar el origen de los depósitos esqueléticos conviene considerar causas como: sacrificio humano, uso funerario, guerras o catástrofes naturales. Foto: Eugenio Aceves/ Banco de Imágenes INAH. Foto: Eugenio Aceves/ Banco de imágenes INAH. Representación de un cautivo de guerra y un decapitado en los murales de Bonampak. Marcas de descarnamiento en el cráneo trofeo de una mujer. Banco de imágenes INAH. Cráneo de una mujer que fue utilizado como cráneo trofeo antes de ser arrojado a un cenote en el estado de Yucatán, México. Foto: Martha Benavent Banco de imágenes INAH. 27
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