Edición Cenotes Segunda parte

El manómetro de mi estación marcó un tercio de la presión inicial y cambié mi regulador por la segunda etapa de mi poste derecho, mi manguera de 7 ft.; inflé un poco mis alas de mariposa rompiendo el plano de densidad. Desde la masa de agua superior, al mirar la interfase tuve la vaga sensación de estar sentado en el avión y mirar a través del cristal mil pies hacia abajo. Al otro lado de la interfase transparente 1,000 ft me pareció ver. De regreso en el agua de fon- do aparecieron múltiples organismo con morfología análoga al Milpiés terrestre; el movimiento de sus apéndices natatorios describía olas meta-crónicas, también tomo nota y no lo dudé, saqué el copro- frasco y lo atrapé. En la misma sección del túnel pero por arriba de la interfase o clina, innumera- bles camarones blancos/transparentes, diminutos salían de las hendiduras de las paredes, su agregación era tal que aseme- jabaunenjambre.Observamos algunos in- dividuos sobre las paredes aparentemente caminando. Continuamos avanzando en direcciónalmar contando los organismos debajo de la interfase. De pronto la luz de Simón dio la señal de ¡atención!. Me acerco a él y señaló hacia el techo mostrándomeel exoesqueletodeunerizo. ¿Estaríamos próximos al mar o sería otro habitantede la cueva?Adelante ¡Adelante! Le dije a Simón con las manos. A partir de ese momento las cosas pasaron muy rápido. Unas cuantas patadas adelante sobre la pared del lado derecho una espiral infinita robó el lente de mi cámara, el fósil de lo que probablemente pudo haber sido uncaracol Strombus gigas .Actoseguidootro erizo y otro más, no hay muchas opciones, o el mar está cerca o hay erizos estigobios. Continuamos el viaje sin retorno, la línea de vida continuaba indicándonos el camino; vuelta derecha vuelta izquierda, una “T”, dosmarcadores direccionales en la línea de la derecha y en la línea izquierda un único marcador. La presión en los dobles 1300 psi. Segui- mos por la izquierda un pasaje restringido con mucha percolación, mala visibilidad, continuamos respirando; mis dobles de aluminio pegan en el techo y retumbanmis oídos ymi corazón…nohay para donde ir, no se puede avanzar, la línea de vida se hunde en una montaña de sedimento, y muerte, y bloques del techo, y más sedimento. Damos vuelta de helicóptero con técnica perfecta y volvemos por nuestros pasos. Regresamos a la “T” y continuamos por la izquierda, vuelta derecha, vuelta izquierda, 800 psi en lo dobles, regreso a respirar de la estación, vuelta, vuelta pared, pared a la derecha, pared a la izquierda…la línea, la vida continúa hacia arriba. Procedimiento de ascenso, subimos hasta 9 mts. / 1 min.; 6 mts./5 min, subimos y llegamos a un pasaje horizontal a 2.7 mts. de profundidad. De pronto unos ojos brillantes que no son los de Simón me miran atrofiadamente desde el suelo y agita sus antenas como “diciendo hola” se trata de otro camarón, pero este, si bien tiene largas antenas, presenta ojos y el cuerpo pigmentado, alzo la vista del suelo y la felicidad me invade…la luz verde del Sol inundael aguadeunpequeñocenotedeaguas chocolatosas que huelen a huevo podrido y sabe en el regulador…son las 11:57 es hora de salir de aquí, ha sido un buceo estresante, cargado de emociones e información. Sin embargo no salimos al mar y eso nos deja un cierto sabor amargo y no es el regulador. Los remipedios miden de 13 a 27 mm, su movimiento natatorio es metacronico y son los crustáceo más primitivos actualmente. Los científicos de la UNAM encontraron en la isla Cozumel un erizo cavernicola. Se observaron diveros erizos. Camarón estigóbio, Janicea antiguensis pigmentado de largas antenas y ojos atrofiados. Foto: Olmo Torres T. Foto: Olmo Torres T. Foto: Olmo Torres T. Foto: Olmo Torres T. 49

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