Edición Especial COVID-19

En las albercas, las concentraciones de cloro recomendadas comodesin- fectante en el agua de piscinas (0.5-2 mg/lt) es suficiente para inactivar el coronavirus y si se mantiene esta práctica de desinfección estándar en las zonas aledañas será benéfico para la salud. Es recomendable la- varse cara y manos con jabón antes de utilizar las instalaciones de una alberca. En el mar se ha probado que la densidad de iones y osmosis del entorno salino marino desactiva al coronavirus y aunada a dicha reac- ción química en el mar, ésta ejerce unefectodedilución, loqueprovoca que el virus se disemine en el agua y rebaje su poder de infección. Es importante hacer notar que una secreción de una persona enferma que se deposite en el agua, se diluirá rápidamente y como condición para que una persona se infecte, necesita estar expuesta aunnúmeromínimo de partículas virales. El riesgo que el virus llegue al mar no se debe a las personas asintomáticas, sino que el peligro potencial es por las aguas residuales urbanas no tratadas que des- embocan cerca de la playa y que pueden portar el virus mediante las heces de las personas enfermas; aunque la suma entre la sal del agua de mar, la luz ultravioleta del sol y rugosidad de la arena, hacen difícil un contagio del virus en la playa, ya que éste se destruye en la arena. Estudios en otros coronavirus han demostrado que éstos, siguen siendo temporalmente infecciosos en ambientes naturales de agua dulce sin tratamiento, por lo que nadar en éstos, no es aconsejable sin tomar medidas de precaución. 34 Imagen: Ivan Salazar G. Imagen: Ivan Salazar G.

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