Edición 176

Esta acción hace pensar de que el mero les pidiera su parte, otras historias cuentan que los meros siguen a los buzos por arriba de ellos disfrutando de un “masaje” de burbu- jas. El tamaño y forma de la mandíbula de éste enorme animal, le permite devorar en segundos peces grandes, inclusive rayas y tiburones medianos, aunque su alimento preferido son los crustáceos, calamares, y pulpos. Los movimientos de los meros parecieran lentos, pero al encontrarte con ellos en un sitio con fuerte corriente y sargazo gigante sabrás que no es nada de lo que aparentan, tienen una fuerza que muchos pescadores comparan con la fuerza de una motocicle- ta, una vez que se sienten en peligro, dan par de aletazos y desaparecen de tu vista. Otro factor que hace tan especial bucear con estos peces, es que su abundancia ac- tual es tan baja que encontrarlos no es algo ordinario. Observar un mero gigante bajo el agua podría ser tan probable como encon- trarse un trébol de cuatro hojas, o tener un encuentro con un tiburón ballena mientras buceas en el Golfo de California (donde, nuevamente si estás en el lugar y momento adecuado tu probabilidad de encontrarlo se hace más alta). Las poblaciones de meros gigantes, al igual que la de otros peces de gran tamaño, eran mucho mayores hace más de 50 años, y bu- cear con ellos era bastante común. 8

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